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Ciclo A · Tiempo ordinario

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

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Lecturas

Los pequeños y los sabios

Romanos 8, 9.11-13 · Mateo 11, 25-30 · Tomás 3

Lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos (Romanos 8,9.11-13)

Hermanos: Vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en vosotros.

Así pues, hermanos, no somos deudores de la carne para vivir según la carne. Porque si vivís según la carne, moriréis; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis.

Lectura del Evangelio según san Mateo (Mateo 11,25-30)

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Lectura del Evangelio según San Tomás · Logión 3

Dijo Jesús: «Si vuestros guías os dicen: “Mirad, el Reino está en el cielo”, entonces las aves del cielo os precederán. Si os dicen: “Está en el mar”, entonces los peces os precederán. Pero el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y comprenderéis que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, viviréis en la pobreza, y vosotros sois esa pobreza».

Figura en contemplación junto a un árbol luminoso

Comentario

XIV Domingo del Tiempo Ordinario

🌱 Los pequeños y los sabios

Las lecturas de hoy nos presentan un contraste que atraviesa toda la historia de la espiritualidad. Jesús eleva una oración al Padre diciendo:

«Te doy gracias porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños.»

Estas palabras han sido malinterpretadas con frecuencia. Algunos han llegado a pensar que el Evangelio desprecia la inteligencia o el conocimiento. Nada más lejos de la realidad.

Si así fuera, tampoco tendría sentido la búsqueda de la verdad que encontramos a lo largo de toda la Escritura.

Jesús no contrapone la inteligencia a la sencillez.

Contrapone la soberbia a la humildad.

Hay una manera de saber que cierra el corazón, y otra que lo abre.

Hay quien cree que ya posee toda la verdad y, precisamente por eso, deja de buscarla.

Y hay quien, aun habiendo aprendido mucho, conserva la actitud del discípulo y permanece abierto al Misterio.

A esos últimos llama Jesús «los pequeños».

📖 El conocimiento del Padre

El Evangelio continúa diciendo:

«Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

La palabra clave es precisamente esa: conocer.

Pero aquí conocer no significa acumular información acerca de Dios.

Significa entrar en comunión con Él.

Podemos conocer muchas cosas sobre una persona sin conocer realmente a esa persona.

Con Dios sucede exactamente igual.

Es posible estudiar teología durante toda una vida y no haber llegado todavía al verdadero conocimiento del Padre.

Porque ese conocimiento no nace únicamente del estudio.

Es un don que se recibe cuando el corazón permanece abierto.

🔍 «Conócete a ti mismo»

Por eso resulta tan iluminador el logion que hoy hemos leído en el Evangelio de Tomás.

«El Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando os conozcáis a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y comprenderéis que sois hijos del Padre Viviente.»

Estas palabras han sido entendidas muchas veces como una invitación a mirarnos únicamente a nosotros mismos.

Pero el sentido es mucho más profundo.

Conocerse a uno mismo no consiste en analizar constantemente nuestros pensamientos o nuestras emociones.

Consiste en descubrir quiénes somos realmente delante de Dios.

Mientras vivimos identificados únicamente con nuestro personaje, con nuestro ego, con nuestras ideas o con nuestros éxitos, seguimos siendo desconocidos incluso para nosotros mismos.

Cuando todo eso comienza a caer, aparece el hombre nuevo.

Entonces comprendemos que nuestra verdadera identidad no nace de nosotros, sino del Padre.

Y sólo entonces podemos entender las palabras de Jesús:

«Seréis conocidos.»

Porque antes de conocer a Dios descubrimos que ya éramos conocidos por Él.

🔥 Vivir según el Espíritu

San Pablo expresa esta misma realidad con otras palabras.

Nos invita a no vivir según la carne, sino según el Espíritu.

Con demasiada frecuencia se ha entendido esta oposición como si la carne fuera el cuerpo y el Espíritu fuera el alma.

Pero Pablo no está hablando de eso.

La carne representa el hombre encerrado en sí mismo.

El Espíritu representa la Vida de Dios actuando en nosotros.

No se trata de despreciar el cuerpo.

Se trata de dejar que sea el Espíritu quien dé vida a toda nuestra existencia.

Entonces el hombre deja de vivir para sí mismo y comienza a transparentar algo que lo supera.

🌾 El verdadero descanso

El Evangelio termina con una invitación que todos conocemos:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré… Mi yugo es suave y mi carga ligera.»

Muchas veces pensamos que ese descanso consiste en que desaparezcan nuestros problemas.

Sin embargo, la experiencia espiritual nos enseña otra cosa.

El verdadero descanso nace cuando dejamos de sostener el peso de un personaje que constantemente necesita demostrar, justificar o defender algo.

Entonces comprendemos por qué el Reino es revelado a los pequeños.

No porque sepan menos.

Sino porque han dejado espacio para que Dios pueda manifestarse en ellos.

Y quizá esa sea hoy la pregunta que el Evangelio nos dirige a cada uno de nosotros.

¿Buscamos conocer muchas cosas acerca de Dios?

¿O estamos permitiendo que Dios nos dé el verdadero conocimiento de nosotros mismos, para descubrir que somos, desde siempre, hijos del Padre Viviente?

Plegarias

Oraciones de la celebración

Oración Colecta

Dios y Padre nuestro, que revelas los misterios de tu Reino a los pequeños y humildes de corazón, concédenos vivir siempre abiertos a la acción de tu Espíritu, para crecer en el conocimiento de tu Verdad.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad de la Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos, y haz que este santo memorial nos enseñe a caminar con un corazón sencillo, dispuesto siempre a acoger tu voluntad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión

Te damos gracias, Señor, por el don recibido, y te pedimos que este sacramento fortalezca en nosotros la vida del Espíritu, para que avancemos cada día en el conocimiento vivo de tu Reino.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

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